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Artículos del Presidente

«Un nuevo Estatuto para Castilla y León»<br>(1 de diciembre de 2006)

El pasado miércoles, en una jornada que me atrevería a definir como histórica, las Cortes de Castilla y León, por práctica unanimidad aprobaron la reforma del Estatuto de Autonomía. Corresponde ahora, dada la doble naturaleza del Estatuto; norma institucional básica de la Comunidad Autónoma y Ley Orgánica del Estado, completar su tramitación mediante su aprobación en Parlamento de la Nación.

Hace pocos días en un encuentro que tuve con estudiantes para hablarles precisamente del Estatuto y la Constitución, uno de ellos me preguntaba: ¿pero, está reforma en que me va a afectar; voy a notar en mi vida cotidiana la aprobación de un nuevo Estatuto?

Si la constitución de nuestra Comunidad Autónoma constituyó una verdadera oportunidad de progreso en todos los órdenes, la reforma del Estatuto refuerza ese espíritu y va a permitir avanzar hacia una sociedad más libre, prospera y solidaria, y este mensaje ha de calar en nuestra sociedad.

A mi entender, las principales cualidades de esta reforma son las siguientes: Nace de un proceso negociador modélico, sustentado en un intenso trabajo, que culmina con un rotundo consenso político y social en su aprobación. Un proceso sin exclusiones en el que todos aquellos que así lo han decidido han podido participar en su elaboración.

Configura un Estatuto en el que la lealtad constitucional constituye uno de sus principios informadores. Castilla y León asume el compromiso de formar parte de España, dentro del más escrupuloso respeto, no sólo al texto constitucional, sino también al principio de solidaridad, entendido como participación en un proyecto de convivencia democrática llamado España. En este Estatuto no encontraran términos como blindaje, bilateralidad, exclusiones o reservas excluyentes; es un Estatuto generoso pero a la vez exigente con el derecho que asiste a los ciudadanos de Castilla Y León a disfrutar de iguales servicios y prestaciones.

Es una reforma profundamente social; incorpora una extensa carta de derechos sociales que lo configuran como uno de los más avanzados en este ámbito, y que reafirma la idea de que nuestra norma institucional básica se sustenta exclusivamente en las personas, y el incremento constante de su calidad de vida.

Por último, mejora y profundiza decididamente nuestro autogobierno al ampliar nuestro techo competencial e incorporar competencias tan significativas como la gestión del Duero, la nuevas tecnologías, o el empleo y relaciones laborales, entre otras.

En definitiva, una reforma sensata, cargada de sentido común, basada en el consenso, que desde un escrupuloso respeto a la Constitución, mira al porvenir y quiere convertirse en un instrumento adecuado para mejorar la vida de la personas y para encarar el futuro con confianza en las posibilidades de un pueblo que cree en si mismo.
 

José Manuel Fernández Santiago

Presidente de las Cortes de Castilla y León

 
 
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