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Constitución VII Legislatura

Discurso de Constitución de la VII Legislatura de las Cortes de Castilla y León.<br>Sede de las Cortes de Castilla y León, Valladolid. 19 de junio de 2007

Señor Presidente de la Junta de Castilla y León, miembros de la Mesa de las Cortes de Castilla y León, excelentísimas e ilustrísimas autoridades, Señorías, señores y señoras.

Mis primeras palabras como Presidente de estas Cortes de Castilla y León han de ser de agradecimiento. Por eso, enseguida, gracias.

Gracias al Grupo Popular y a su Presidente Juan Vicente Herrera por haberme propuesto para esta tarea y gracias a esta Cámara por el honor que me ha hecho al volver a elegirme como su Presidente, gracias a todos ustedes por su confianza que intentaré no defraudar.

Gracias también en nombre de toda la Mesa hoy elegida y un recuerdo especial para mis compañeros de la Mesa saliente que desarrollaron una excepcional labor durante la VI Legislatura, y cuya colaboración agradezco especialmente. Un recuerdo para mi buen amigo Francisco Aguilar, para Fernando Benito y M.ª Teresa Rodrigo Rojo.

Hoy constituimos solemnemente las Cortes en su VII Legislatura. Ha querido el calendario que esta fecha haya coincidido prácticamente con la del trigésimo aniversario de las primeras elecciones libres, una fecha clave en la reciente Historia de España.

El 15 de Junio de 1977, Gobierno y Oposición asumieron el compromiso firme de salvaguardar el consenso para alcanzar la democracia y este compromiso debe seguir plenamente vigente en las instituciones españolas y, por supuesto, en las de Castilla y León.

Señorías, tenemos que seguir avanzando en los grandes consensos, aquellos que alcanzamos durante la transición y que tanto hicieron para devolver la concordia a nuestro país, consensos como los que de forma ejemplar alcanzamos en la pasada legislatura para dotarnos de un nuevo reglamento y sobre todo el que presidió la reforma de nuestro Estatuto de Autonomía pendiente ya de su aprobación por las Cortes generales.

Se inicia esta VII Legislatura cuando nuestra autonomía cumple casi un cuarto de siglo y en el momento en que se toma plena conciencia de las oportunidades e incertidumbres características de los inicios del S. XXI.

Existen para esta nueva Legislatura compromisos pendientes derivados del complejo escenario regional, en el que confluyen los problemas estructurales, algunos de tanta importancia como el demográfico o los que se relacionan con la readaptación de buena parte de su sistema productivo.

También aquellos provocados por los nuevos factores de transformación de la sociedad, entre los que destacan la entrada de emigrantes en nuestra comunidad, un reto y una oportunidad al mismo tiempo, y los que se derivan de la configuración de un espacio europeo ampliado, en el que se han redefinido las políticas de asignación de los recursos destinados al desarrollo regional.

Asistimos, de algún modo, a la culminación de un ciclo donde aparecen numerosas situaciones, unas heredadas y otros de nuevo cuño, que pondrán de nuevo a prueba la efectividad, calidad y coherencia de los mecanismos del nuevo gobierno que se forme, así como, también, el sentido último de la institución parlamentaria.

Una institución que deberá hacer frente a los nuevos retos del parlamentarismo actual, en los que además de esforzarnos en confirmar nuestro prestigio e independencia como institución moderna, deberemos contribuir decididamente a la consecución de las mejoras que la sociedad demanda.

Al tiempo, deberemos seguir adecuando el papel de la Asamblea Legislativa al proceso de fortalecimiento de la democracia en España y en Europa, convirtiéndola, de algún modo, en una auténtica escuela de democracia, y dando los pasos entre todos para hacer de esta Cámara el centro de la vida política de la Comunidad.

Cualquier estrategia renovadora, deberá contar con las nuevas herramientas de gestión para su organización y funcionamiento tales como el nuevo reglamento de estas Cortes y la incorporación de las nuevas tecnologías que nos van a permitir una mayor participación y acercar verdaderamente esta Institución a los ciudadanos.

Señoras y Señores Procuradores, los ciudadanos no nos han elegido por ser los mejores, sino para hacer lo mejor para la sociedad, y nos demandan que en nuestra labor sepamos contribuir a la mejor consecución del interés general. Apelo, por ello, a la prudencia y a la responsabilidad, a los hábitos de diálogo sincero, a la búsqueda del acuerdo y a la moderación y el respeto mutuo, para preservar y fortalecer juntos los pilares esenciales de nuestra convivencia, que debe ser ejemplar para el resto de la sociedad.

A este empeño dedicaré todo mi esfuerzo, facilitando en todo momento el consenso y la aproximación mediante la discusión y el debate de ideas como elemento necesario para el descubrimiento de la verdad; la libertad de expresión como marco esencial de actuación; y la reflexión y el diálogo como cauce privilegiado de entendimiento y acuerdo.

Cuento para ello con la inestimable colaboración del resto de los miembros de la Mesa, y con la comprensión y cooperación de todos uds.

Iniciamos una nueva andadura en una sede nueva, más moderna y funcional y sobre todo abierta. Recordamos con cariño nuestro viejo castillo, pero este nuevo edificio albergará los mismos valores y principios democráticos que desde el inicio de nuestro caminar como Comunidad Autónoma nos han inspirado: los valores del diálogo en libertad, de la pluralidad y de la tolerancia.

Permítanme, por último, una fugaz mención, ya para terminar, a los que siempre me acompañan, a los que siempre me ayudan; a mi familia que está aquí hoy; aquellos de los que he recibido en mi entorno todo el apoyo y todo el afecto preciso para desarrollar una actividad política.

Señoras y señores procuradores, desde el optimismo y la esperanza en el futuro que entraña la apertura de una nueva Legislatura, les reitero mi felicitación y deseo de acierto y dedicación en su importante tarea al servicio de Castilla y León.

Muchas gracias

De conformidad con lo dispuesto en el artículo 4 del Reglamento de la Cámara, declaro constituidas las Cortes de Castilla y León correspondientes a la VII Legislatura.

De este solemne acto daré cuenta a Su Majestad el Rey, al Senado, al Gobierno y a la Junta en funciones de Castilla y León.

Se levanta la sesión.

 
 
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