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Medallas de Oro de las Cortes

Discurso del Presidente de las Cortes de Castilla y León en la entrega de las Medallas de Oro de las Cortes de Castilla y León.<br>Sede de las Cortes de Castilla y León, Valladolid. 21 de mayo de 2008

Excmo. Sr. Presidente de la Junta de Castilla y León, Consejeros, compañeros de la Mesa, Señorías, Alcaldes, Presidentes de las Diputaciones, dignísimas autoridades civiles y militares, agentes sociales, representantes de las instituciones, empresas, universidades, y medios de comunicación, y un saludo muy especial a los ex-presidentes homenajeados, señoras y señores.

En esta sede parlamentaria, en la que reside la expresión mas cierta de la democracia dentro de la realidad social de Castilla y León, nuestro interés se centra hoy, y de manera exclusiva, en rendir homenaje a la política constructiva, aquella que sustentada en valores democráticos, hace avanzar a una sociedad por la senda de la libertad, la tolerancia y el progreso, y, sobre todo, a los que durante todos estos años no renunciaron a ejercer el liderazgo que les correspondió al frente de la misma.

Cada uno de los Presidentes que hoy homenajeamos desde un temple vital bien distinto coincidieron, a pesar de sus diferencias, en dar un valor fundamental a su compromiso urgente con el progreso y desarrollo de Castilla y León, se identificaron con las inquietudes y logros de la sociedad castellano y leonesa, y ejercieron un papel fundamental en la construcción de esta realidad política que es Castilla y León.

Una realidad basada en una igualdad sin uniformismo, una solidaridad sin privilegios, que constituye un “sugestivo proyecto de vida en común” en palabras de Ortega y Gasset, verdadera síntesis de historia y modernidad, que se conforma no sólo como mantenedor de una identidad histórica, sino como un modelo cercano, capaz de proporcionar con eficacia los servicios que demandan las personas.

Vosotros, desde la responsabilidad, la sensatez y una inequívoca vocación de servicio, asumisteis como propios estos valores haciendo de ellos la verdadera piedra angular de nuestro modelo de convivencia, contribuyendo así decisivamente a la cohesión y progreso de esta tierra

A aquellos que fuisteis elegidos para ejercer la Presidencia de éstas Cortes os correspondió organizar políticamente la moderación, facilitando en todo momento el consenso y la aproximación de los opuestos mediante la discusión y el debate de ideas; lograsteis que la libertad de expresión y la tolerancia fuera el marco esencial de actuación en esta Cámara, y procurasteis que la reflexión y el diálogo se conformaran como cauce privilegiado de entendimiento y acuerdo.

Precisamente hoy hace veinticinco años, se constituían en la Iglesia del Monasterio de las Claras en Tordesillas, las primeras Cortes de Castilla y León, nacidas de la democracia, y de nuestro entonces recién promulgado Estatuto de Autonomía.

El Estado de las Autonomías suponía una innovación radical en España y así arrancaba un veintiuno de mayo nuestra primera legislatura; desde entonces y de su mano hemos realizado un aprendizaje activo de la democracia y juntos hemos aprendido el valor fundamental del acuerdo, de la negociación y del pacto. Este aprendizaje, profundamente democrático, inspira hoy, cuando se cumple su primer cuarto de siglo, el sentido último de esta institución parlamentaria

Ahora, en esta nueva sede, edificio vanguardista, moderno y vital, que simboliza el empuje de una sociedad que cree en si misma, seguimos trabajando para que ésta sea una casa abierta a la participación democrática de todos, en definitiva, para conciliar democracia y realidad social.

Una intensa admiración a vuestra obra y a vuestras personas es bien merecida, pero sería estéril si en esa admiración, en el camino hacia una mayor participación democrática, no supiéramos conquistar cada día lo que de vosotros heredamos, ir más lejos, hacer algo más.

A aquellos que fuisteis elegidos y asumisteis la responsabilidad de dirigir el Gobierno de esta Comunidad, os correspondió la tarea de crear, prácticamente de la nada en muchos casos, y de hacer funcionar eficazmente las estructuras políticas y administrativas imprescindibles para dar forma a esa idea de contornos aún difusos que era Castilla y León.

Lo hicisteis bien; con dificultades, sí, pero con singulares excelencias, que han hecho posible que lo que empezó siendo una aventura, no exenta de improvisaciones, se encuentre hoy arraigada en el sentir de la sociedad, hasta el punto de que cualquier retroceso en el ámbito de la autonomía sea considerado en la actualidad un recorte intolerable en el sistema de libertades. Fuisteis los primeros arquitectos de un mañana que enseguida se reveló tan fascinante como posible.

Vuestro esfuerzo procuró la etapa más profundamente transformadora de nuestra historia reciente, y nos hizo ver desde la experiencia que debemos guardar fidelidad al futuro y no anquilosarnos en el pasado.

Celebramos este acto entrañable, en el momento en que Castilla y León, tras la reforma consensuada de su Estatuto de Autonomía, toma plena conciencia de las posibilidades e incertidumbres que le depara un tiempo nuevo. Existen para esta legislatura compromisos pendientes derivados del complejo escenario regional y nacional.

Frente a ellos, hoy los castellanos y leoneses más allá de discrepancias perciben la autonomía como una auténtica oportunidad de progreso y avance.

En todo este tiempo nos habéis acompañado siempre, os correspondió y supisteis trazar un camino seguro, y habéis estado con nosotros, respetando nuestra holgura y nuestra espontaneidad, pero a nuestro lado. Por ese camino sin olvidaros, continuamos, siguiendo el compás de vuestro esfuerzo sostenido, de vuestra voluntad clara y decisión sin desmayo.

Sabemos que España, la de ayer, pero la de también la de hoy, no trata bien a sus mejores hombres y mujeres. Nuestra trayectoria presenta muchos ejemplos, sin duda demasiados, de olvidos injustificados, de ingratitudes flagrantes. No queremos que eso siga siendo así. Vuestro fue el trabajo y el acierto. A nosotros nos corresponde levantar inventario de ello y dejar testimonio de nuestro reconocimiento. Tal vez haya pasado el momento del fulgor mediático, pero ahora se enciende unas luces más intensas: las de la gratitud.

El paso del tiempo y la consolidación de nuestra Comunidad Autónoma han venido a poner de manifiesto vuestra impagable contribución para situar a Castilla y León en el lugar que le corresponde y el acierto de aquella labor cuajada de sinsabores, dificultades y problemas, sabedlo, no ha sido en vano, por eso entre nosotros no habrá lugar para las sombras del olvido. Como señaló Ramón Llull “el cariño y la gratitud nacen del recuerdo y viven de la inteligencia.”

Nuestra deuda de gratitud es enorme y yo pongo especial orgullo en proclamarlo en este acto.

Vuestro ejemplo nos sirve de inspiración para construir la mejor Castilla y León posible. Con más oportunidades y mayor calidad de vida para todos. Capaz de ofrecer a los más jóvenes la posibilidad de desarrollar todos sus proyectos de vida en nuestra tierra.

Una Comunidad con una economía aún más dinámica y competitiva. Y también rica en valores, tolerante y alegre, construida desde la prudencia y la sensatez, pero que no renuncie nunca a la utopía, que destierre cualquier complejo y que participe en ese proyecto común que se llama España.

Sois vosotros con vuestra trayectoria ejemplar quienes habéis hecho de Castilla y León una sociedad democrática abierta, responsable y madura.

Por todo ello quedaos, y hacedlo extensivo a vuestros seres más queridos, con nuestro homenaje de admiración, afecto y profundo respeto.

Gracias.
 

Por todo muchas gracias. 

 
 
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