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XXVIII Aniversario del Estatuto de Autonomía

Discurso del Presidente de las Cortes de Castilla y León en el XXVIII Aniversario de la promulgación del Estatuto de Autonomía.<br>Sede de las Cortes de Castilla y León, Valladolid. 25 de febrero de 2011

Excmo. Sr. Presidente de la Junta de Castilla y León, Excmo. Sr. Delegado del Gobierno, Consejeros de la Junta de Castilla y León, Ex Presidentes, compañeros de la Mesa, Señorías, Alcaldes, Presidentes de las Diputaciones, dignísimas autoridades civiles y militares, agentes sociales, representantes de las instituciones, empresas, universidades, y medios de comunicación, 

Un saludo muy especial para D. Miguel Angel Garcia Nieto, Presidente de la Federación Regional de Municipios y Provincias de Castilla y León, para sus ex presidentes y para los miembros de su Comisión Ejecutiva. También para D. Jesús Mª Mediavilla Rodriguez, Alcalde-Presidente del Municipio de Brañosera

Señoras y señores, el Estatuto de Autonomía de Castilla y León, aceptado y vivido por todos, cumple hoy 28 años,....durante este tiempo, nuestra norma institucional básica, ha sabido adaptarse, con acierto, al ritmo de una sociedad que crece y progresa.

Celebramos hoy la consolidación de un autonomismo útil, maduro, que ha ganado sus cartas de naturaleza en el campo de la realidad social, capaz de dar respuesta eficaz a los problemas de las personas, y que es percibido hoy, por todos, como un autentico instrumento de cohesión y progreso.

Durante este periodo, se ha puesto de manifiesto, y así lo ha interiorizado nuestro Estatuto, la fundamental contribución de las entidades locales a la vertebración democrática del Estado y de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, y su esencialidad en la configuración de una organización territorial descentralizada y cercana al ciudadano.

Por ello, nuestro interés se centra hoy en rendir homenaje a los municipios de Castilla y León, a todos los municipios, a los 2.248, homenaje, en fin, al municipalismo, como un lenguaje universal basado en la participación, la colaboración y el respeto por lo público. Un compromiso cierto que se concreta en una voluntad decidida de responder, de forma eficiente y a menudo audaz, a los problemas de la gente, siempre desde la proximidad, reforzando a base de cercanía, las garantías de gobernabilidad que se exigen a los municipios democráticos.

Señorías, hace más de 30 años, el 3 de abril de 1979 se celebraron en España las primeras elecciones municipales en libertad. Los ciudadanos participaron de forma masiva, y entraron en ayuntamientos y diputaciones, sus gobiernos más cercanos, y los verdaderos protagonistas del proceso de normalización democrática que comenzaba en España.

Aquellas elecciones, fueron el comienzo real de la mayor transformación política, social y económica de nuestra historia constituyeron el más firme apoyo al cambio político, y al deseo de los ciudadanos por inaugurar una nueva etapa constitucional.

Los municipios se convirtieron, desde entonces, en auténticos motores de democracia y bienestar. La transformación radical de sus estructuras configuró a las entidades municipales como uno de los principales escenarios del desarrollo y la consolidación de la participación política, del reconocimiento de los derechos de ciudadanía y de la implantación de servicios sociales básicos, hoy universales.

El antecedente más remoto del municipio moderno se origina, aquí, en Castilla y León hace más de 1.000 años. Los inicios del siglo nueve, ven nacer en el reino de León y en el condado de Castilla, durante la repoblación de los territorios al norte y sur del Duero, una institución nueva y original, de contornos difusos y dificil conceptuación jurídica entonces, que hacia posible el autogobierno de pueblos y aldeas a través de asambleas vecinales.

La particular situación de la península en los inicios de la Reconquista, motivó que los monarcas procurasen atraer nuevos pobladores por medio de normas que mejoraban su posición social al concederles derechos y privilegios, es decir, los fueros.

En este contexto, la Carta Puebla de Brañosera, constituye la expresión más remota de este régimen jurídico singular, y confirma a esta localidad como el municipio más antiguo de España, tal y como lo reconoce el preámbulo de nuestro Estatuto de Autonomía.

Las acertadas palabras del Alcalde de Brañosera me eximen de entrar en detalles sobre este trascendente documento, pero no me relevan de destacar su relevancia y significación que se extiende tanto a la historia política de los antiguos reinos de León y de Castilla, como al diseño de una nueva forma de entender la vida municipal que, con el tiempo, daría lugar a las modernas instituciones locales, basadas en la participación de los vecinos y la cercanía en la gestión.

Al entregar esta medalla al Alcalde de Brañosera, las Cortes reconocen la singular significación histórica que supuso el otorgamiento, en el año 824 por el Conde Munio Núñez de su Carta Puebla; primer antecedente de la organización municipal actual y del municipalismo en su sentido más amplio.

Decía Tocqueville que es en el municipio donde reside la principal fuerza de los pueblos libres, y es cierto, ya que el Municipio se conforma como el espacio político por excelencia, el más natural y espontáneo; un foro privilegiado, por su cercanía e inmediatez, para el ejercicio de la participación política, de la libertad como acción conjunta de los ciudadanos. Es en este pequeño ámbito donde empezamos a ejercer nuestra libertad, donde nos educamos en democracia, para practicarla en espacios mayores. Las instituciones municipales son para la libertad lo que las escuelas primarias para la ciencia; la ponen al alcance del pueblo, le hacen gozar de su uso pacifico y le acostumbran a servirse de ella.

Los municipios son el nexo entre los responsables políticos y los ciudadanos, el punto donde confluyen y se dirimen los grandes asuntos, y también los pequeños, las necesidades más elementales pero también las cuestiones macroeconómicas y macrosociales... Su cercanía les permite percibir, como ninguna otra Administración, el pulso vital de los ciudadanos, y son, en consecuencia, una potente palanca para generar los nuevos impulsos del bienestar ciudadano.

En este acto, no sólo rendimos homenaje a los más de 30 años de municipios democráticos, sino también, y sobre todo, a su capacidad para seguir siendo hoy, mañana, y siempre una de las máximas expresiones de la democracia, por ser el mejor cauce para la participación de los ciudadanos en el acontecer de la vida de los pueblos y en su gobierno.

Como responsables políticos nuestro compromiso debe ser dotar de dinamismo y de vida a los municipios modernos, adaptados a su tiempo, inmersos en un mundo cada vez más global, pero en el que lo más importante son las personas.

La globalización es una realidad ineludible que ha convertido a ciudades y pueblos en espacios estratégicos desde los que es posible aprovechar sus posibilidades de desarrollo y progreso, fundamentalmente, a través del acceso las nuevas tecnologías de la información y del conocimiento, que deberá reconocerse como un derecho de todos y cada uno de los miembros de los municipios, pero lo global ha de apoyarse en lo local.

Así mismo, lo municipal permitirá contrarrestar eficazmente las posibles amenazas derivadas del proceso de internacionalización, o los riesgos que implica la crisis de un modelo de Estado que ha visto reducir progresivamente su compromiso social. Dotar a los gobiernos locales de una financiación suficiente y de títulos competenciales definidos, que hagan posible su desarrollo, es ahora una necesidad real. Sólo así podrán seguir ejerciendo un papel primordial, asumido como una obligación moral por los propios municipios, en la corrección de desequilibrios y carencias sociales.

En estas tres décadas de democracia municipal, miles de hombres y mujeres han dedicado su tiempo y su esfuerzo a representar a sus vecinos en cada municipio de esta tierra. Hablamos de concejales y alcaldes, hombres y mujeres, que con responsabilidad y vocación de servicio, han contribuido a afianzar, desde lo local, un modelo único de convivencia democrática, propiciando el avance y desarrollo de sus municipios y, con ellos, .. el de toda Castilla y León.

Suyo fue el trabajo y el acierto. A nosotros nos corresponde levantar inventario de ello y dejar testimonio de nuestro reconocimiento. Al entregar esta medalla a todos ellos en la persona del Presidente de la Federación Regional de Municipios y Provincias de Castilla y León, D. Miguel Angel Garcia Nieto, hoy reconocemos el esfuerzo de muchos en la consolidación de la institución municipal, como referente de democracia, participación y solidaridad.

Su esfuerzo, el de todos ellos, no fue en vano. Nuestra deuda de gratitud es enorme, y yo pongo especial orgullo en proclamarlo en este acto. Quedaos, pues, con nuestro homenaje de afecto, admiración y respeto.

Muchas gracias.


 

Señorías, Señoras, Señores 

Nos reunimos hoy en torno a nuestro Estatuto de Autonomía, para reafirmar, 28 años después de su promulgación, su vigencia y su inestimable valor como instrumento útil para fortalecer nuestra identidad, para crecer en los usos civiles y democráticos, para alcanzar más progreso y calidad de vida.

Señorías celebramos este vigésimo octavo aniversario del Estatuto cuando está a punto de concluir la VII Legislatura; un periodo de incertidumbre derivado de un escenario económico todavía muy complejo, al que se suma ahora una creciente inestabilidad política y social en varios Estados de la cuenca sur del Mediterráneo que buscan un cambio hacia un modelo de convivencia basado en la libertad, un periodo difícil, en el que confluyen graves problemas que están dificultando la actividad económica, que impiden su normal crecimiento, y que debilitan profundamente nuestras estructuras productivas.

Durante este tiempo, la principal preocupación de esta Institución, ha sido contribuir, siempre desde la prudencia en el manejo del dinero público, a la adopción de iniciativas para incrementar la inversión productiva, apoyar a los sectores económicos más afectados, y fortalecer las políticas de empleo.

Al mismo tiempo, las Cortes de Castilla y León han participado en la puesta en marcha de medidas para paliar los dramáticos efectos de esta crisis, especialmente duros, para los que han perdido ese bien básico que es el empleo, o han visto quebrar o ven en serio riesgo su proyecto empresarial.

En un momento como el actual, quisiera en todo caso, recordar muy especialmente a los que pasan mayores dificultades, a aquellos a los que alcanza lo peor de todas las crisis, transmitirles nuestro compromiso de continuar trabajando para dar respuestas eficaces, como la que hace posible que, hoy mismo, nuestras centrales térmicas comiencen a quemar carbón autóctono, poniendo fin a un año de incertidumbre en un sector tan relevante para nuestra tierra como el de la minería, respuestas, en definitiva, que permitan recuperar, lo antes posible, una senda de crecimiento y creación de empleo.

Para afrontar este reto, Castilla y León cuenta con el liderazgo responsable de nuestros dirigentes políticos, económicos y sociales, pero sobre todo cuenta con una sociedad civil dinámica, emprendedora y activa que cree en sus posibilidades y que siempre sabe estar a la altura de las circunstancias.

Dispone, así mismo, de instrumentos cada vez más eficaces, proporcionados por nuestro Estatuto tras sus sucesivas reformas, que han mejorado sustancialmente la capacidad de autogobierno, han permitido nuestro crecimiento como comunidad y reducir las diferencias con los territorios tradicionalmente más prósperos, haciendo posible, también, que el dialogo social se convierta hoy en una de las señas de identidad más útiles y necesarias de esta Comunidad.

Sólo con el esfuerzo de todos lograremos el estimulo necesario para vencer a la crisis con un proyecto sólido de futuro.

Señorías, Señores, Señoras, conmemorar el XXVIII aniversario de nuestro Estatuto, no sólo nos ha de servir para reafirmar su vigencia, sino que ha de ser ocasión propicia para reclamar, una vez más, la responsabilidad que a todos nos incumbe de preservar su espíritu integrador, que permita seguir percibiendo nuestra Autonomía, más allá de las lícitas discrepancias, como una verdadera oportunidad de avance y de progreso para todos.

Muchas gracias.

Feliz día del Estatuto.
 

 
 
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