Más allá del excelente nivel de calidad y dignidad formal alcanzado en su ejecución, la nueva sede de las Cortes tiene la clara vocación de convertirse en una referencia inexcusable en la vanguardia de la arquitectura más contemporánea, proyectando la imagen más moderna y pujante posible de Castilla y León.
Junto con el Museo de la Ciencia de Rafael Moneo y el Auditorio de Ricardo Bofill, configura en la capital de la Comunidad Autónoma un verdadero triángulo de modernidad, apostando decididamente por una arquitectura brillante y arriesgada, con capacidad de generar un poderoso foco de atracción para Valladolid y para toda Castilla y León.
La nueva sede de las Cortes renueva en profundidad el tejido urbanístico y la imagen exterior de la Comunidad, planteando innovadoras respuestas a las necesidades planteadas por una institución con marcada vocación de acercamiento al ciudadano, y ofreciendo nuevos espacios para el ejercicio del debate político y el desarrollo social y cultural.
Es un edificio que lidera con decisión las nuevas tendencias de la arquitectura de Castilla y León, contribuyendo a cimentar la imagen de futuro de una Comunidad, que a partir de su inmenso patrimonio histórico y cultural, manifiesta cada día más su voluntad de abrirse a nuevos y ambiciosos escenarios de modernidad.