Desde el punto de vista urbanístico, la nueva sede de las Cortes de Castilla y León contribuye a la consolidación del área oeste de Valladolid, y en concreto del nuevo sector "Villa de Prado", en el marco de las previsiones del Plan General de Ordenación Urbana de la ciudad.
El diseño del edificio ha procurado adecuarse a la escala y el carácter de su entorno cercano y del conjunto de la trama urbana, favoreciendo la continuidad espacial y funcional con los sectores vecinos de Monasterio de Prado, Parquesol y la Huerta del Rey, e integrándose asimismo con la ribera derecha del Pisuerga.
Ubicado al pie de la Avenida de Salamanca, verdadero eje neurálgico de las comunicaciones de la ciudad, y abierto a ella a través de una amplia y moderna plaza de nueva ejecución, las técnicas y soluciones utilizadas en la construcción del edificio se dirigen a acentuar su carácter representativo, encarnando además, con su singular iluminación nocturna, una referencia inexcusable en el trazado urbano de la ciudad.